Zacarías cap. 4
Esta etapa de la historia de Israel, sucede cuando el pueblo regresa de la esclavitud de Babilonia, 70 años después de la invasión de Nabucodosor, rey de Babilonia, a Jerusalén en el año 586 a.C. Significa que setenta años después, es mas o menos el año 516 a.C. El regreso se hizo en tres etapas:
- Nehemías regresa con un grupo y reconstruye los muros y las puertas de la ciudad.
- Esdras regresa con otro grupo, y se dedica a que el pueblo vuelva a la lectura de la ley de Moisés.
- Zorobabel, quien era una especie de líder social, regresa con otro grupo y se dedica a reedificar el Templo de Salomón, que fuera incendiado y destruído por Nabucodonosor 70 años atrás.
a. Es en esta etapa de Zorobabel, en que se desarrolla éste pasaje de Zacarías, pues varios de los que regresaban, ó inclusive los que no fueron llevados cautivos, de niños habían visto el Templo de Salomón en todo su esplendor, recordando lo poderoso y adinerado que era Salomón, y que con esa capacidad económica y política construyó semejante Templo.
b. v. 10 Es aquí entonces que el profeta habla y dice que no debemos despreciar el día de las pequeñeces, el día que no tenemos muchos recursos, ese día en que Dios examina mi actitud, porque si Dios está con nosotros y nos respalda, será suficiente.
c. vs. 8-9. Era evidente que en ese momento estaban en el día de las pequeñeces, porque todos sabían que Zorobabel, alguien que regresaba de la esclavitud en Babilonia, no tenía el poder económico y político que tenía Salomón. Pero debemos entender de una vez por todas, que no es la cantidad de recursos que tengamos, sino el respaldo de Dios a nuestras vidas.
d. v.6. Es aquí entonces que el profeta recibe la palabra que luego transmite: “No con ejército, ni con poder, sino con Mi Espíritu ha dicho el Señor de los ejércitos”. La cantidad de recursos no importa, sino el respaldo de Dios sobre nosotros
e. v.7. El monte de la desilusión, el monte de la escasez, el monte del no puedo. Será reducido a cenizas. Nunca digas “no puedo”, solo asegúrate que Dios te respalda.
f. v.11. Cuando me dispongo para servir a Dios, me convierto en olivo, porque del olivo se extraía el aceite que le daba luz a los brazos del candelabro. Esto significa que cuando sirvo a Dios, y hago algo para Él, me convierto en luz. Mateo 5:14-15.
