Todo verdadero creyente en Cristo tiene la sana intención de cada día ser mejor, y alcanzar la altura espiritual o crecimiento que Dios desea para cada uno de nosotros. Es por eso que se congrega, que participa en los diferentes ministerios de la Iglesia, es por eso que diezma y ofrenda, es por eso que hace amistades dentro de la Iglesia, y es por eso que se presenta cada semana ante Su Señor para adorarle. Vamos a estudiar entonces algunas de las características que nos señalan que estamos creciendo en Dios.

a) Expresar Agradecimiento, a Dios y al prójimo, porque muchas veces Dios me ayuda usando a mi prójimo. Salmo 100. El agradecimiento siempre es el resultado de un estado de satisfacción: Ebenezer “hasta aquí me ayudó Jehová”, y me seguirá ayudando.

b) Fe que nos impulsa al optimismo, no pesimismo. Salmo 27:10. Aún en las peores condiciones en que me pueda encontrar, Dios va a responder por mí. No deben existir los creyentes pesimistas.

c) Generosidad (Piedad). Efesios 4:31-32. El poder desprenderme de lo que es mío y compartirlo con otros.

d) Paz social. Romanos 12:18.

e) Aprender a lidiar con el dolor: Job 2:8-10.

f) Aprender a perdonar. Mateo 18:23-35. Acordémonos de las que debemos.

g) Comprometerse con las metas. Filipenses 3:12-14. Conquistar mis metas en Dios me exige perseverancia, y si persevero es porque mi fe es constante.