El tema de la unidad de la Iglesia sigue siendo tan importante, porque es a través de esa unidad que logramos muchas cosas en Dios.

a) Aquí la palabra clave es “concertados”. Esta se refiere a una orquesta que cuando se integra en todos sus instrumentos, entonces suena agradable. Es decir, aquí el escritor compara a la unidad de la Iglesia, con una orquesta, la cual según la integración que tenga, sonará bien ó no.

b) En toda orquesta, cada músico se preocupa primero porque el instrumento que él toca, suene bien, y prácticamente le queda muy poco tiempo, o no le queda para fijarse en el músico vecino, y ver si está tocando bien ó no, el instrumento que le toca tocar. Esto me enseña que la unidad de la Iglesia empieza cuando yo procuro hacer de la mejor manera, el trabajo que a mí se me ha sido asignado.

c) Entonces resulta que toda orquesta genera un sonido, y lo agradable de ese sonido se debe a la buena integración de instrumentos que esa orquesta ha logrado. Nuestra unidad en la Iglesia es una adoración que agrada a nuestro Dios.

d) Otra ventaja que sucede en toda orquesta, es que aquellos sonidos que desentonan, pueden ser opacados por el resto de instrumentos que ya suenan bien. Es decir, mi buen trabajo dentro de la unidad de la Iglesia puede corregir a otro.

e) Ningún instrumento debe ser descartado dentro de la orquesta de la unidad de la Iglesia. Todos somos importantes en el Reino de Dios y todos cabemos en el Reino del Señor.