La oración de Ana puede servir hasta de oración modelo en situaciones desesperadas, y aprender muchas cosas que yo debo hacer, y otras que Dios hará si mi oración es la correcta.

a) v.2. Ana tenía una pena, una carga. No tener hijos en esas culturas era motivo de burlas, señalamientos y acusaciones.

b) vs.3-7. Ana ya había llegado a una situación en que su pena generaba situaciones insoportables.

c) v.8. Existen cargas que sólo Dios nos podrá librar.

d) vs.10-11. Muchas cosas pueden amargarnos el corazón, pero es Dios quien puede librarnos de esos cautiverios. Lo malo no es tanto amargarnos por las experiencias difíciles de la vida, lo malo es no curarnos.

e) v.11. Toda petición debe acompañarse de un compromiso genuino del uso legítimo de lo que he pedido y recibido.

f) vs. 12-17. Si nuestra petición es honesta, ningún obstáculo podrá detenerla.

g) v.18. Una vez descargada mi pena en Dios, debo superar mi estado deprimido.

h) Deuteronomio 32:4. Aprendemos a descansar en la justicia de Dios.

i) vs. 24-28. Mi peticion contestada exige un gesto real de agradecimiento y cumplimiento de mi promesa.

j) 2:18-21. Como resultado de su proceder, Ana recibió mucho más.