Podemos pensar, que por causa de su situación de oscuridad, impotencia, rechazo y soledad, este ciego, no de nacimiento, no esperaba ya un milagro.

Muchas veces frente a la adversidad, creemos que nuestros problemas no tienen solución.

a) Parece que este ciego había perdido toda esperanza de restauración, y es aquí en donde cobra importancia que nosotros seamos portadores de este mensaje, que todavía hay esperanza en Cristo; los que le trajeron mostraron preocupación por el ciego.

b) v.23. El método que Jesús usa con cada uno de nosotros, para solucionar nuestros problemas, no siempre es el mismo y no siempre nos va parecer o a gustar, y no siempre lo vamos a entender. Jesús escupió al ciego, un acto de insulto.

c) v.23. Lo saca fuera de la ciudad. Esto dice que el trato de Dios con cada uno de nosotros es totalmente personal, y yo no puedo participar en el trato que Dios tiene con mi prójimo.

d) vs. 24-25. Vemos también que éste milagro ocurre en dos tiempos o etapas. Esto nos habla de un proceso al cual Dios nos somete; y al final de ese proceso, veremos la gloria del Señor. Proverbios 4:18. Dios nunca nos dejará a medias.

e) Los procesos de Dios es nuestra vida son de restauración completa, el ciego fue restablecido, del término griego "apokadsítemi" que significa: restituir, devolver, reponer, restaurar; o sea, es una acción que lleva a la sanidad o restauración completa de algo que ha sido lastimado.

f) A veces no logramos discernir los tiempos de Dios en nuestra vida, o no podemos ver de manera clara el diseño divino y el potencial que Jesús ha puesto en cada uno de nosotros. En otras ocasiones durante el proceso del milagro (sanidad, liberación) aparece la decepción o cansancio, y requerimos del Señor nuevas fuerzas para continuar. Debemos aprender a confiar en el proceso de Dios sobre nuestras vidas.